Adoptar un gato teniendo perro (o al revés): cómo hacerlo
2 de octubre de 2026
Sí, puedes adoptar un gato aunque tengas perro, y también al revés. Muchos perros y gatos conviven sin problemas, pero depende sobre todo de dos cosas: elegir a un animal que ya se haya llevado bien con la otra especie y presentarlos poco a poco, con espacios separados al principio. Lo que suele salir mal es juntarlos el primer día y esperar que se arreglen solos.
Al final tienes también un apartado para quien quiere adoptar un segundo gato. Si aún estás decidiendo, antes repasa qué tener en cuenta al adoptar una mascota.
¿Puedo adoptar un gato si tengo perro? Empieza por el tuyo
Antes de mirar fichas, mira al animal que ya vive contigo. Es quien más va a condicionar que salga bien.
Tu perro lo tiene más fácil si:
- Ya ha convivido con gatos, o los ve por la calle y no les hace mucho caso.
- Responde a lo básico («sienta», «ven», «quieto») también cuando está excitado.
- Se calma rápido después de algo que le ha alterado.
Ve con más cuidado si:
- Se queda clavado mirando a los gatos, se tensa, tira de la correa o intenta lanzarse.
- Persigue todo lo que se mueve: gatos, palomas, conejos.
- Alguna vez ha atacado a un gato.
Si tu perro ha atacado a un gato o lo persigue para darle caza, no traigas uno a casa sin ayuda profesional antes. No es cuestión de ganas: un perro puede herir gravemente a un gato en muy poco tiempo.
International Cat Care, una organización benéfica británica especializada en gatos, advierte de que los terriers y los perros de persecución, como los galgos, pueden estar más guiados por ese instinto. Aquí pensamos sobre todo en galgos y podencos, perros de caza que vemos a menudo en las protectoras. No significa que no puedan vivir con gatos (muchos lo hacen), sino que conviene saberlo antes. Si estás pensando en uno, lee también qué tener en cuenta para adoptar un podenco.
¿Y si tienes gato y quieres adoptar un perro?
Piensa también en tu gato. Uno muy miedoso, mayor o con problemas de salud puede pasarlo mal con un perro joven y movido. Un gato que ya ha vivido con perros suele adaptarse mejor.
Cómo elegir: pregunta a la protectora
La protectora o la casa de acogida es quien mejor conoce al animal. Cuéntale con sinceridad cómo es tu perro o tu gato. Cuanto más sepan, más fácil será acertar.
Muchas fichas ya dicen si el animal se lleva bien con otras especies. En AdoptaMe, fíjate si la protectora ha marcado «Bueno con los gatos» o «Bueno con los perros». Es una buena pista, pero no una garantía, así que pregunta el contexto.
Preguntas útiles:
- ¿Ha vivido con perros (o con gatos)? ¿En una casa o en el refugio?
- ¿Cómo reacciona cuando ve uno: lo ignora, se asusta, se acerca o lo persigue?
- ¿Es tranquilo o muy activo?
- ¿Se puede hacer una presentación antes, o una acogida previa a la adopción?
- ¿Qué hago si la convivencia no funciona?
No todos los centros pueden comprobarlo. El Centro Municipal de Protección Animal de Zaragoza, por ejemplo, explica en sus preguntas frecuentes de protección animal que no puede probar a los perros con gatos, aunque sí permite llevar a tu perro para una presentación con otro perro. Por eso conviene preguntar qué saben y qué no.
Los animales que están en casa de acogida tienen una ventaja: alguien los ha visto vivir en un hogar real, a veces con otros animales.
Combinaciones que suelen funcionar mejor (es orientativo, cada animal es distinto):
- Perro tranquilo o mayor con gato tranquilo.
- Perro joven y juguetón con gato seguro de sí mismo que ya conoce perros.
- En general, evita juntar un perro muy activo con un gato muy tímido.
Prepara la casa antes de que llegue
La clave de los primeros días son los espacios separados. El recién llegado necesita una habitación propia, y el que ya estaba debe conservar sus sitios de siempre.
Para un gato nuevo: una habitación con arenero, agua, comida, rascador, cama y un escondite. Es normal que pase los primeros días escondido; te lo explicamos en qué hacer si tu gato recién adoptado se esconde.
Para un perro nuevo: su cama, agua y un rincón tranquilo donde nadie le moleste. En los primeros días de un perro adoptado tienes las rutinas que ayudan.
Además:
- Rutas de escape en alto para el gato. Estanterías, rascadores altos, muebles despejados: sitios a los que el perro no llegue.
- Barreras. Una barrera para bebés sirve para que se vean sin llegar a tocarse.
- Arenero y comida del gato fuera del alcance del perro. Muchos perros se comen el pienso del gato e incluso lo que hay en el arenero. Y el gato necesita usar su arenero sin que nadie le acorrale.
- Cada uno con su comida. El pienso de perro no está pensado para un gato, ni al revés. Si tienes dudas sobre su alimentación, consulta con tu veterinario.
- Cuidado con los antiparasitarios. Algunas pipetas para perros llevan permetrina, que es muy tóxica para los gatos. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ya alertó en 2004 de reacciones graves, a veces mortales, en gatos tratados con productos de permetrina indicados solo para perros, en su nota informativa sobre la permetrina. Pregunta a tu veterinario qué usar en una casa con perro y gato, y lee siempre el prospecto.
Cómo presentar a un perro y un gato, paso a paso
Ve por fases. No pases a la siguiente por calendario, sino cuando los dos estén tranquilos en la actual. Es lo que recomienda International Cat Care en su guía para presentar gatos y perros.
1. Primero, solo olores
Los primeros días, cada uno en su zona. Intercambia mantas o camas para que se acostumbren al olor del otro. Deja esas mantas lejos de la comida y el agua del gato, por si le inquietan.
2. Intercambio de espacios
Mientras el perro está de paseo, deja que el gato explore la casa. Luego al revés: que el perro huela la habitación del gato sin el gato dentro.
3. Verse con una barrera de por medio
Ponlos a cada lado de una barrera, con distancia. Sesiones cortas, cuando el perro vuelva del paseo y esté tranquilo. Prémiale cuando mire al gato y luego aparte la mirada, o cuando se tumbe. Si se tensa, aumenta la distancia o termina la sesión.
4. Misma habitación, con supervisión
Mejor con dos personas. El perro, con arnés y correa floja. El gato, libre y con sitios altos para irse cuando quiera. La correa es solo un seguro: si se tensa, el perro está desbordado y toca retroceder. Termina siempre antes de que alguno se agobie.
¿Cuánto se tarda?
Depende de cada pareja. Unos se ignoran en pocos días y otros necesitan semanas o meses. No hay plazo que cumplir.
Hasta que lleven tiempo conviviendo tranquilos, no los dejes solos juntos. Cuando salgas de casa, sepáralos.
Señales: va bien o hay que frenar
Va bien si:
- El perro mira al gato y vuelve a lo suyo, se tumba o pasa de él.
- El gato come, usa el arenero, explora y se mueve con normalidad aunque el perro esté cerca.
- Se ignoran. Eso ya es un éxito: no hace falta que duerman juntos.
Frena y vuelve a la fase anterior si ves:
- En el perro: cuerpo rígido, mirada fija, pelo erizado, ladridos o gemidos de excitación, que no responda a su nombre o que se lance.
- En el gato: orejas hacia atrás o pegadas a la cabeza, pupilas muy dilatadas, cola erizada, bufidos o gruñidos, que se mueva agachado y pegado al suelo.
- En el gato, con el paso de los días: deja de comer, hace sus necesidades fuera del arenero o pasa todo el día escondido.
- Cualquier persecución. Aunque el perro «solo quiera jugar», para el gato no es un juego.
Fíjate en el conjunto, no en una señal suelta.
Errores típicos al juntar perro y gato
- Juntarlos el primer día «para que se vayan conociendo».
- Meter al gato en un transportín delante del perro o sujetarlo en brazos. El gato necesita poder irse. International Cat Care dice expresamente que nunca se le meta en una jaula o transportín para estas presentaciones.
- Gritar o castigar. Solo consigues que asocien al otro con algo malo.
- Llevar la correa tensa o dar tirones.
- Dejar al alcance del perro el arenero y la comida del gato.
- Usar productos de perro en el gato (o cerca de él) sin preguntar al veterinario.
- Dejarlos solos demasiado pronto.
- Permitir que el perro persiga al gato porque «están jugando».
- Olvidar al que ya estaba: menos paseos, menos atención, su sitio ocupado.
Si después de varias semanas no avanzáis, o algo se tuerce tras un buen comienzo, habla con tu veterinario: puede derivarte a un profesional del comportamiento animal. Cuéntaselo también a la protectora: conoce al animal y puede orientarte.
¿Y si quieres adoptar un segundo gato?
Los gatos son muy territoriales y no todos quieren compañía. Algunos viven mejor siendo el único gato de la casa.
Para elegir, busca un carácter y una energía parecidos. Un gato mayor y tranquilo puede agobiarse con un gatito que no para. Pregunta a la protectora si ha vivido con otros gatos y mira si la ficha indica «Bueno con los gatos».
La presentación sigue las mismas fases: habitación propia, olores, verse con barrera y contacto supervisado. Las tienes detalladas para dos gatos en qué hacer si tu gato recién adoptado se esconde.
Y un recurso por gato, más uno. International Cat Care lo aplica a comederos, bebederos, areneros, camas, rascadores y sitios en alto, repartidos por la casa y no todos en el mismo rincón.
Buena señal: se acicalan entre ellos, duermen juntos o se saludan tocándose la nariz. Mala señal: uno le corta el paso al otro hacia el arenero o la comida, hay bufidos frecuentes o persecuciones.
¿Hay un límite de animales en casa?
La Ley 7/2023 de bienestar animal no fija un número máximo de animales por vivienda. Pero algunas ordenanzas municipales sí ponen un tope o piden una autorización a partir de cierto número, y cambian de un municipio a otro. Si ya tienes varios, confirma en tu ayuntamiento lo que se aplica antes de adoptar otro.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda un gato en acostumbrarse a un perro?
Depende de los dos: unos días, varias semanas o incluso meses. Avanza cuando estén tranquilos, no por calendario.
¿Es mejor adoptar un gatito o un gato adulto si tengo perro?
El gatito suele adaptarse con más facilidad, pero es frágil, y un perro grande y brusco puede hacerle daño aunque solo quiera jugar. Un gato adulto que ya ha vivido con perros te da más seguridad, porque se sabe cómo reacciona.
¿Hay razas de perro que no puedan vivir con gatos?
No hay una lista cerrada. Los perros con mucho instinto de persecución, como galgos, podencos o terriers, pueden necesitar más cuidado, pero muchos conviven con gatos. Pesa más el individuo que la raza: pregunta si la protectora lo ha comprobado.
¿Puedo dejar al perro y al gato solos en casa?
Al principio, no. Sepáralos cuando salgas hasta que lleven tiempo conviviendo sin tensión.
¿Qué hago si no se llevan bien?
Vuelve a la fase anterior y ve más despacio. Si no mejora, consulta con tu veterinario y habla con la protectora antes de tomar ninguna decisión.
Encuentra a tu perro o a tu gato
Si ya sabes qué combinación encaja en tu casa, echa un vistazo a los gatos en adopción y a los perros en adopción que publican protectoras de toda España en AdoptaMe. Mira en cada ficha si es bueno con perros o con gatos y pregunta a la protectora: la adopción la gestiona siempre ella, y AdoptaMe no cobra nada al adoptante.